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Reparar un paragolpes de plástico agrietado

Una grieta en el paragolpes no siempre obliga a cambiarlo. Así se repara un plástico para que la grieta no vuelva a abrirse.

16 de enero de 2024Chapa y pintura

El paragolpes es la pieza que más sufre en el día a día: bordillos, aparcamientos estrechos, un toque a poca velocidad en un atasco. Como es de plástico, muchas veces no se abolla, sino que se raja. Y la duda llega enseguida: ¿hay que cambiarlo entero o se puede reparar?

La respuesta depende del daño, pero en muchos casos una grieta o una pequeña falta de material se puede reparar con buen resultado, ahorrando la pieza nueva y su pintado completo. Eso sí, hay que hacerlo con método, porque un plástico mal reparado vuelve a abrirse con las vibraciones y los cambios de temperatura.

Cuándo compensa reparar

  • Grietas de longitud moderada en zonas planas o poco curvas.
  • Pequeñas faltas de material o esquinas rotas que se pueden reconstruir.
  • Deformaciones que el plástico admite corregir con calor.
  • Anclajes o pestañas rotas que se pueden reforzar.

Cuando el paragolpes está muy fragmentado, faltan trozos grandes o los soportes de sensores y anclajes están destrozados, suele ser mejor sustituirlo. Te lo decimos con claridad en el presupuesto.

Cómo se prepara una grieta

Lo primero es alinear bien los dos bordes de la grieta, para que al cerrarla la superficie quede continua. Después se hace un pequeño taladro justo al final de la fisura. Parece un detalle menor, pero es muy importante: ese agujero reparte la tensión y evita que la grieta siga avanzando por el plástico, como ocurre con una grieta en una luna.

A continuación se bisela la grieta, es decir, se abre en forma de V por una o por las dos caras, según el grosor del plástico. Así el material de reparación penetra y agarra en todo el espesor, en lugar de quedarse solo en la superficie.

Cerrar y reforzar

Según el tipo de plástico y el daño, la grieta se cierra con soldadura de plástico, con adhesivos estructurales de dos componentes o con una combinación de ambos. Por la cara interior se suele añadir un refuerzo, como una malla o un parche, que aporta resistencia allí donde no se ve.

Antes de aplicar el adhesivo, las superficies se lijan a conciencia, se limpian con productos específicos para plásticos y se tratan con un promotor de adherencia. Muchos plásticos de automoción son, por naturaleza, difíciles de pegar y de pintar; este producto los «activa» para que el adhesivo, la masilla y la pintura se agarren de verdad.

Igualar y pintar

Con la grieta ya cerrada y reforzada, se aplica una masilla flexible pensada para plástico, que acompaña el movimiento de la pieza sin agrietarse. Se lija, se aplica aparejo y se pinta el paragolpes con el mismo color que el resto del coche. Si la pieza tiene zonas texturizadas sin pintar, también se tratan para recuperar su aspecto original.

¿Y los sensores de aparcamiento?

Muchos paragolpes llevan sensores o soportes para ellos. Al repararlos se desmontan con cuidado y se vuelven a colocar en su sitio, cuidando el espesor de la pintura en esa zona para no alterar su funcionamiento. Si algún soporte está roto, se valora repararlo o sustituirlo.

No todos los plásticos se reparan igual. Parte del trabajo es identificar de qué material está hecha la pieza para elegir el método adecuado.

Si tu paragolpes tiene una grieta, un roce o una esquina rota, consulta nuestro servicio de paragolpes y plásticos o pide presupuesto. Te diremos si merece la pena repararlo o si sale mejor cambiarlo.

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