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Fatiga al volante: cómo reconocerla y evitarla

El cansancio llega poco a poco y engaña. Las señales de alarma, los mitos que no funcionan y lo único que de verdad lo soluciona: parar y descansar.

8 de septiembre de 2026Seguridad vial

La fatiga es traicionera porque no se nota de golpe. Empiezas un trayecto bien y, sin darte cuenta, tus reacciones se vuelven más lentas, te cuesta mantener la atención y tomas peores decisiones. En el peor de los casos llega el microsueño: unos segundos en los que el cerebro se «desconecta» con los ojos casi abiertos. A velocidad de autovía, en esos segundos el coche recorre muchos metros sin control.

Señales de alarma

Si notas cualquiera de estas señales, tu cuerpo te está pidiendo parar:

  • Bostezos frecuentes y parpadeo pesado.
  • Picor de ojos o sensación de tener que frotártelos.
  • Te cuesta mantener la cabeza erguida.
  • No recuerdas los últimos kilómetros.
  • Te pasas una salida o no ves una señal.
  • Te desvías del carril o pisas la línea sin querer.
  • Cambias de velocidad sin motivo o te acercas demasiado al coche de delante.

Situaciones de más riesgo

  • Conducir después de dormir poco o mal.
  • Las primeras horas de la tarde, después de comer, y la madrugada.
  • Trayectos largos y monótonos, como una autovía recta con poco tráfico.
  • Volver de un día de playa o de montaña: el sol, el calor y el esfuerzo cansan más de lo que parece.
  • Después de un vuelo largo o con cambio de hora, algo habitual en quien acaba de aterrizar en el aeropuerto del sur y recoge un coche de alquiler.
  • Tomar medicamentos que producen somnolencia. Mira el prospecto: muchos llevan un pictograma de advertencia para la conducción.

Lo que no funciona

Bajar la ventanilla, subir la música o poner el aire frío te despejan unos minutos, pero no quitan el sueño. El café o las bebidas con cafeína pueden ayudar un rato, aunque tardan en hacer efecto y no sustituyen al descanso. Hablar con el acompañante ayuda, pero tampoco es la solución si el cuerpo pide dormir.

Lo que sí funciona

  1. Descansar bien antes de salir, sobre todo si el viaje es largo.
  2. Parar con regularidad. La recomendación habitual de la DGT es hacer una pausa cada dos horas o unos 200 km, aunque no te sientas cansado.
  3. Si notas las señales, para ya, en un lugar seguro. Una siesta corta, de unos 15 o 20 minutos, puede marcar la diferencia.
  4. Comer ligero y beber agua. Las comidas copiosas dan sueño.
  5. Compartir la conducción en trayectos largos, si es posible.

Un coche en buen estado también ayuda

Conducir cansado ya es difícil; hacerlo viendo mal lo es más. Unos faros amarillentos y opacos iluminan menos y dispersan la luz, así que de noche obligan a forzar la vista. Una luna con impactos o rayada por la calima deslumbra con el sol bajo, y unos retrovisores sucios o mal ajustados te hacen girar la cabeza más de la cuenta. Todo eso suma cansancio. Y muchos coches recientes incorporan avisos de salida de carril o detectores de fatiga: son una ayuda útil, pero no sustituyen a tu atención ni a una parada a tiempo.

Llegar diez minutos más tarde no es un problema. No llegar sí lo es.

Si tienes somnolencia frecuente durante el día aunque duermas suficiente, coméntalo con tu médico: algunos trastornos del sueño afectan a la conducción y tienen tratamiento.

Si tus faros han perdido transparencia con el sol, en Green Car Service Tenerife los pulimos y protegemos con nuestra restauración de faros, y si el frontal ha sufrido un golpe, lo reparamos en nuestro taller de chapa y pintura. Pide cita cuando lo necesites.

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